Catalunya, segunda transición
[publicado en La Voz de BCN]
Jamás tendré el espacio suficiente para agradecer a mis padres lo que hicieron hace 30 años en aras de reconstruir un país mancillado por la sangre del franquismo. Ahora bien, jamás tendré tampoco la suficiente capacidad para poder criticar las muchas carencias que la todavía inmadura democracia española lleva pegada a su estructura. Hacen falta ideas que impulsen una segunda transición y Montserrat Nebrera, amiga, profesora y, de momento, ex parlamentaria, tiene unas cuantas.
Hacen falta propuestas que lleven a nuestro país hacia una España federal donde convivan en harmonía todos los pueblos; con un sistema presidencialista donde los diputados no se limiten a votar según la doctrina del partido, y donde cada uno tenga que trabajarse la confianza de las gentes de su circunscripción (¿a cuántos de los diputados del partido al que vota conoce?). Un sistema donde no sea normal que un partido con un millón de votos, como es IU, tenga menos representantes que otro que tiene la mitad. Un sistema donde el Senado sea una auténtica cámara territorial y donde convivan todas las lenguas con normalidad. Un sistema en el que el corrupto la pague.
Un sistema en el que sea más transparente la financiación de los partidos y menos cuantiosas las subvenciones públicas a estos. Un sistema en el que no sea lo mismo sacar un 5 que un 10, donde el famoso “Progresa Adecuadamente” no exista y donde el poder judicial sea independiente. Un sistema donde a los magistrados del Tribunal Constitucional se les elija mediante un mecanismo más transparente, como en EEUU a los magistrados del Supremo. Un sistema donde la separación de poderes sea una realidad, y no quede escrito sobre el papel. Un sistema basado en la libertad (con el único límite de la responsabilidad), la solidaridad y en la confianza en la que nos gobiernan. Un sistema donde el funcionamiento interno de los partidos sea auténticamente democrático. Un sistema que recupere la legitimidad que se merecen quienes van a votar por convicción y los que se quedan en casa por desilusión. Un sistema capaz de generar intelectos, que exalte los valores de la meritocracia y donde haya igualdad de oportunidades, pero no de resultados…
No quiero poner en boca de Nebrera cosas que no haya dicho, pero cuando el martes hablaba ante 600 personas en el Hotel Majestic y pedía que todos uniéramos nuestros esfuerzos con el objetivo de hacer evolucionar el sistema hacia algo mejor, se refería a algunas de las cosas que he citado arriba.
Al margen del entusiasmo que el personaje concreto me pueda generar, tras sus palabras se desprenden unas ganas de trabajar por un futuro mejor que no podemos dejar pasar. No se trata de crear un partido, o al menos no uno cualquiera, sino de generar un movimiento transversal, en el que todos tomemos conciencia de que las cosas son como son porque nosotros queremos, por acción u omisión, y que ahora, en un momento tan crítico para el sistema, tenemos una oportunidad que no podemos desaprovechar. ¿Y tú? ¿Quieres impulsar la segunda transición?



















