Author Archives: Jordi Melendo

Raventós i Blanc, nacer a la sombra de los pámpanos y estimar las cepas toda la vida


Josep Maria Raventós i Blanc es para mi una de las bodegas que de mejor modo representan al cava, ya sea a través de la cuidada imagen que proyectan, como mediante la calidad de sus productos. Además, tiene un ingrediente que la hace singular: Pertenece y está dirigida por los descendientes de quienes impulsaron la producción del cava en nuestro país en las últimas décadas del siglo XIX.

Estas cavas llevan el nombre de Josep Maria Raventós i Blanc, padre del actual presidente de la empresa Manuel Raventós y abuelo de Pepe Raventós, director general. Josep Maria Raventós i Blanc, era el heredero de las 90 ha de viñedos históricos en Sant Sadurní d’Anoia, transmitidos de generación en generación, desde 1497. Personalmente conocí a Josep Maria Raventós, ya que como presidente del entonces Consejo Regulador de los Vinos Espumosos, prologó mi primer libro sobre el cava. Solo guardo buenos recuerdos de aquella persona excepcional, cuyo señorío y exquisita educación destacaba por encima de todo. Recuerdos y un viejo libro que me regaló y me dedicó. Un libro editado en 1961 y titulado “Manuel Raventós Doménech, considerado como modelo de hombre de empresas”, obra de Cristóbal Mestre Artigas, que habla de la vida de su abuelo, Manuel Raventós Doménech (1862-1930), un personaje clave, por no decir el que más, en toda la historia del cava. En sus páginas se explica que Manuel Raventós Doménech, solía decir: “Los que nacimos a la sombra de los pámpanos, hemos de estimar las cepas toda la vida”.


Esa frase de Manuel Raventós Doménech, no quedó en la nada y hoy, en nuestros días, sus descendientes continúan tratando la viña como el eje entorno al que gira la razón de ser de las cavas Josep Maria Raventós i Blanc. Hace más o menos un año, entrevisté a Pepe Raventós quien a la pregunta de si tenían una especial sensibilidad por las viñas, respondía que “Efectivamente, las viñas son la base de la calidad de un vino. Lo que hizo el abuelo en la finca que heredó es trasladar el concepto del chateau bordelés al Penedès. Esto en 1986 era muy innovador. Se propuso producir las mejores uvas de nuestras parcelas, para hacer el vino base, en aquella época vino de tiraje, al que llamamos Preludio, un vino con la máxima personalidad posible, para hacer nuestro cava de tercer año, que fuera uno de los cavas de referencia. Actualmente este argumento sigue vigente. Queremos adelantar cada día más en nuestra finca, en nuestras parcelas, desde los emparrados de chardonnay de 50 años que hemos estado viendo hoy, mantener los viejos xarel.los, todo este proyecto de cubiertas vegetales que estamos haciendo con el Incavi. Con mucha base tradicional pero con una clara vocación innovadora. Somos la primera bodega catalana que ha obtenido el certificado de producción integrada para sus viñas. Todo el trabajo de confusión sexual que estamos haciendo por luchar contra la Lobesia botrana o carcoma de la uva, la biofumigación con nabos, como desinfección natural del suelo, los emparrados, echar uva a tierra, hacer un control de maduración lo más exhaustivo posible, hacer una cata de uvas, máxima atención y rigor en el momento de vendimiar, que es un momento crítico y dónde hay mucho trabajo a hacer”.

Hace pocos días estuve en Raventós i Blanc y antes de degustar algunos de sus productos y de almorzar, realicé un recorrido por los viñedos con Manuel Raventós Negra, a quien le brillan los ojos cuando te muestra las viñas del Mirador, la “Creueta del Coll”, la Plana, el Lago o el Bosque del Serral y te cuenta anécdotas de la historia de cada una de ellas. Luego, cuando disfrutas con cavas como el Manuel Raventós Gran Reserva o el Raventós i Blanc de Nit, te das cuenta de que te están disfrutando sensorialmente de una parte de esa tierra. El placer de beber un buen cava que te produce entusiasmo y bienestar, una magia estimulante que alguien a sabido extraer de la naturaleza y que hemos de agradecer a los que nacieron a la sombra de los pámpanos, y han sabido estimar las cepas toda la vida.

Tomando una copa con… Ignacio Gómez Legorburu

Un apasionado del vino quien además siente pasión por lo que hace. Podemos conocerlo más a través de los blogs Bodegas Aldonia y Baba O´Wines.

Una virtud de tu persona: Yo creo que la principal virtud es que tengo muchos defectos aunque bueno, también me gusta el vino.

Un defecto de tu persona: Todos

Una virtud que valoras en otra persona: La inteligencia unida a un buen sentido del humor.

Un defecto que detestas en una persona: La falta de lo anterior.

Un vino blanco: El que al tomarlo haga que sienta placer y se me encienda una bombillita diciendo que ahí hay algo.

Un vino rosado: Igual que en el caso del blanco.

Un vino tinto: ¡Qué repetitivo soy! Igual que en los casos anteriores, es decir, me gustan aquéllos que llevan un determinado terroir a la copa y que por lo tanto tienen su propia identidad.

Un cava: Venga, por variar…el que me tome próximamente.

Un champagne: El que me beba junto a la chica que esté a mi lado en un atardecer mirando al mar. ¿Cursi?, pero esas burbujas causarían su efecto.

Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Ninguno, siempre elegiría más de uno.

Y con quien lo tomarías: Con buenos amigos en el caso de que las burbujas anteriores no hubieran causado el efecto buscado.

Un plato preferido: Alguno con buen fondo para meter la cuchara.

Un restaurante: Cualquiera en el que me sienta cómodo.

Una ciudad: París y San Sebastián como barrio periférico.

Un país: Cualquiera en el que se viva bien.

Mar o montaña: Montaña con el mar cerca.

Un medio de Transporte: Mis pies

Un libro: El Espía que surgió del frío, de John Le Carré. El agente George Smiley tenía inteligencia.

Una canción: Muchas…por ejemplo, Bohemian Rhapsody de Queen.

Una película: Muchas, por ejemplo Crimen Perfecto de Alfred Hitchcock. ¡Lo que da de sí una habitación!

Un deporte: Fútbol del bueno, es decir, abstenerse pequeñeces. Y la pesca.

Un color: Azul

Un nombre de hombre: Jorge

Un nombre de mujer: Beatriz

Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Me quedo con una tertulia con Groucho Marx, Sir Winston Churchill , Audrey Hepburn y Grace Kelly, y que nos filmara Hitchcock. Seguro que algún crimen habría.

Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: Un continente con sus elementos, me sobran dos.

Vinyes Domènech, las manos nunca engañan

El otro día leía una entrevista con el físico teórico Étienne Klein en la que decía que el filósofo Michel Serres nos da una receta magnífica para no hacernos viejos, que consiste en seguir manteniendo el mismo número de primeras veces “haga lo que no haya hecho nunca antes o haga lo de siempre pero como si no lo hubiera hecho nunca: como si fuera la primera vez… los que nos empujan a creerlo todo ya vivido y caer en la falacia de que ya sabemos de todo… nos pueden hacer caer en un enorme error que nos puede impedir vivir la ilusión del instante, de lo insólito de estar aquí y ahora”.

Sin saber que este tema ocupa a los filósofos, últimamente lo que más me gusta es visitar un viñedo, pasear por él, charlando con el viticultor, ir comentando detalles in situ sobre los comportamientos de la viña, las influencias de los distintos tipos de tierra, las orientaciones, los vientos y un sin fin de factores que intervienen de manera natural en ese líquido transformado en vino que luego tienes dentro de una copa.


En una de estas últimas visitas que estoy realizando con frecuencia a la comarca del Priorat, llegamos hasta las tierras de Vinyes Domènech (Capçanes), donde nacen los magníficos tintos Teixar y Furvus. Era un día festivo y las personas que estaban trabajando en la viña nos dedicaron buena parte de su tiempo para explicarme las características del enclave y las enormes dificultades en las que se desarrolla la vida vegetativa de la cepa. Sufren mucho allí las cepas, buen augurio pues. Al poco tiempo de charlar me di cuenta de que uno de ellos era el propietario de la finca y de la bodega que había en ella, y las otras dos personas su hermano y uno de sus hijos. A veces hay un perfil de bodeguero que no pisa un viñedo, más que para hacerse una foto o para recibir a sus invitados. Éste no era el caso, sus manos estaban cortadas por el frío e impregnadas de arenilla. Dicen que hay que mirar a la gente a los ojos, pero creo que en el caso de los viticultores hay que mirar también sus manos para ver si son verdaderos.


El amable viticultor-propietario era Joan Ignasi Domènech. La estampa del paisaje me era familiar y no tardé en relacionarla con el catálogo que su mujer Rita Nogueroles, y Marc, un de sus hijos, me dieron en un fugaz encuentro en la pasada edición de Fenavin.


La familia Domènech es originaria de Falset y ha querido recuperar una de las fincas más emblemáticas de la comarca del Priorat, con el interés renovado por descubrir y crear nuevos vinos. Vinyes Domènech fue fundada en 2002 y en 2004 se incorporó a la DO Montsant. La finca de 15 ha de extensión, está situada en Capçanes, en un entorno idílico entre 500-550 metros de altura, protegida por las montañas del Montsant, rodeada de bosques y fuentes naturales, que la dotan de un microclima idóneo para el cultivo de la viña. El terruño es el característico de la zona, es decir arcilloso-calcáreo con zonas pedregosas. Aquí descubrí el Pinyolet, un tipo de piedra que se encuentra en algunas fincas de la zona y que confiere mineralidad a sus vinos. El microclima es perfecto para el desarrollo y la maduración de la uva, con temperaturas altas durante el día y bajas durante la noche, vientos marinos que, en verano, ayudan a compensar el déficit hídrico y una pluviosidad escasa de 450-500 mm. anuales. Estas condiciones, unidas a un escaso rendimiento por cepa, hacen posible que la garnacha ofrezca su máximo esplendor.

Las variedades que tienen cultivadas con garnacha, merlot, cabernet sauvignon y syrah. La edad de los viñedos de Vinyes Domènech va de cepas con 12 hasta más de 70 años (garnacha). Las viñas más viejas están emparradas en vaso y reciben un cuidado muy personal. De estas cepas se obtienen las uvas para el Teixar, el vino más preciado que elaboran con una producción muy limitada. La vendimia es manual y la uva se selecciona minuciosamente y se recoge en cajas de 15 kg que se transportan inmediatamente a la bodega, con el fin de conservar intactas todas las propiedades de la uva.


La nueva bodega se ha construido apostando por los criterios de desarrollo sostenible y es un proyecto innovador “GreenCeller” que se basa en los ejes de respeto e integración en el entorno rural; construcción basada en el concepto Bioclimatico; aprovechamiento del agua de lluvia y minas naturales de la propia finca; energías renovables (solar, biomasa y geotermia); objetivo a medio plazo “balance 0 en emisiones CO2”. Es fundamental que el edificio y el entorno donde se desarrolla la actividad contribuya en gran medida a un modelo económico sostenible, basado en reducir al máximo los niveles de consumo energético, sustituir todas las energías fósiles por renovables, utilizar materiales de construcción bioclimaticos y elegir productos menos contaminantes y aceptados por la viña ecológica, evitando al mismo tiempo todo lo que suponga una degradación del entorno. En Vinyes Domènech han apostado por el concepto “GreenCeller” un concepto integral de todo el proceso, que va desde la viña ecológica, a la arquitectura Bioclimatica a las tecnologías verdes, en definitiva al ecodesarrollo.

Por la noche coincidí en el hotel con la familia Domènech y Joan Ignasi tuvo la amabilidad de ofrecerme el Teixar 2004. Elaborado 100% con garnacha peluda procedente de viñedos seleccionados de más de 40 años, este vino tiene una crianza de 14 meses en barrica de roble francés de primer año. Exhibe un atractivo color rojo rubí, intenso y brillante. En nariz es potente, con predominio de frutas rojas y tostados. En boca es elegante, potente, estructurado, balsámico, con un postgusto fresco y persistente. Uno de los mejores vinos que he probado recientemente.


Un apunte final: Las manos que me ofrecieron la copa del Teixar eran las mismas que por la mañana cogían grapados de tierra para mostrármelos, agarraban las cepas de más de 70 años para demostrarme su fortaleza… hay que mirar las manos, como los ojos, nunca engañan.

Tomando una copa con… Bárbara Palacios

Enóloga, quien pronto nos sorprenderá con su nuevo vino Barbarot (DOCa Rioja).

Una virtud de tu persona: La perseverancia, aunque me cueste un mundo al final lo haré!

Un defecto de tu persona: La timidez me hace ser insegura.

Una virtud que valoras en otra persona: La amistad.

Un defecto que detestas en una persona: La hipocresía.

Un vino blanco: Coulée de Serrant, de Nicolas Joly, con mi padre abrimos una botella, un blanco con 10 años de botella mejoro con el tiempo, hasta 15 días lo tuvimos abierto, algo tiene de magia la biodinámica.

Un vino rosado: Rosado de Lágrima de Ochoa, Ilurce de Alfaro.

Un vino tinto: Tantos y tantos, me encantan los tintos muy afrutados, pero que sigan con un toque balsámico, ahora mismo pienso en tintos de America del Sur en especial de Argentina, un Gran Cabernet Franc de Pulenta Estate, pero tomandomelo allá!

Un cava: Punto negativo para mi, no conozco el cava lo suficiente para tener uno preferido.

Un champagne: Mumm, la Veuve Clicqot. Cuando estaba estudiando en Francia me gustaba comprar productores desconocidos para nosotros, pero tampoco se decirte uno en particular.

Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Un Château Petrus, cuando estaba estudiando hicimos una cata a ciegas y les ganaba a todos, ahora sabiendo un poquito mas lo disfrutaría el doble supongo.

Y con quien lo tomarías: Mis padres, amigos de profesión, gente que tenga ganas de disfrutarlo.

Un plato preferido: Pimientos rellenos, del piquillo, del padrón, de cristal, cualquier cosa con pimientos, y ya si van acompañados de un buen chuletón poco hecho.

Un restaurante: Pues aquí en la Rioja, me encanta ir a: “La vieja bodega” en Casalarreina, siempre que hay visita acabo allá. Pero un restaurante que me encanta, igual es que le he cogido cariño es “Azafrán” en Mendoza.

Una ciudad: San Sebastian, Roma, San Francisco, Bordeaux, una ciudad bonita donde desconectar del mundo de vez en cuando.

Un país: Para vivir España, pero mi mente anda a medias por Argentina casi todo el año.

Mar o montaña: Los dos… Mar para dar largos paseos, y montaña pero sin grandes esfuerzos yo me conformo con tenerla cerquita y disfrutar de esas grandes magnitudes o con unos esquís en los pies!

Un medio de Transporte: El avión para poder cruzar el charco, y el coche me gusta decidir todo a último momento, cojo el coche y me voy, con buena música todo se puede.

Un libro: “Nada” de Carmen Laforet hizo que me empezase a interesar la lectura.

Una canción: “Mr. Jones” de Counting Crows, todo el que me conoce sabe que me voy a poner a dar saltos.

Una película: “Antes de Amanecer” de Richard Linklater.

Un deporte: El esquí.

Un color: El Rojo y el verde.

Un nombre de hombre: Guillermo

Un nombre de mujer: Lucía

Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Jesús de Nazaret.

Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: Una guitarra con libro de aprendizaje incluido, al final conseguiría tocar algo supongo, un par de libros muy gordos, y fuego…

Finca Valldosera: La expresión de una tierra diferente

Finca Valldosera está situada en el Massís del Garraf, al sur de Barcelona y junto al Mediterráneo. Las montañas que forman el Massís se alzan hasta los 500 metros de altura, formando un sorprendente paisaje escarpado que se asoma al Mare Nostrum, y está formado por dos partes diferenciadas, una compuesta por rocas calcáreas y sedimentarias y otra de arcilla roja y suelo arenoso.


La finca se encuentra ubicada en un hundimiento inserto en las calizas mesozoicas en el área del Garraf. Durante el período del mioceno, un mar cálido inundó la zona, aportando sedimentos carbonatados. Los efectos erosivos tras la regresión dejaron una compleja estructura de drenaje en la tierra. En la finca, los principales tipos de suelo son: limolíticos, arcillosos y calcáreos, con sedimentos carbonatados, como fósiles. Las viñas están situadas en distintos tipos de suelo, en función del comportamiento de cada variedad y abarcan un total de 60 hectáreas de viñedo, rodeadas por 160 hectáreas más de bosque Mediterráneo. Toda la producción de Finca Valldosera procede exclusivamente de esta propiedad. La mayor parte de las variedades cultivadas son autóctonas (Xarel·lo, Macabeo, Parellada, Subirat Parent, Tempranillo), pero también encontramos Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. Las características singulares del terroir del Massís del Garraf permite a Finca Valldosera ofrecer productos de calidad diferenciados y representativos de un paisaje de identidad única.


Cada vez más, la mayoría de mercados internacionales están mostrando interés en el descubrimiento de nuevas zonas vitivinícolas que elaboren vinos con identidad propia y ofrezcan al mercado productos diferenciados y representativos de su origen. Por ello, el Massís del Garraf despierta interés no sólo por los vinos y cavas de gran calidad que se están elaborando, sino por su situación, su paisaje, su carácter y el buen hacer de los elaboradores de la zona. Finca Valldosera es un claro ejemplo y un potencial exponente de esta realidad a la que se augura un gran futuro.

El tros del meu pare

Hace tiempo que escucho a un amigo que al referirse al viñedo que heredó de su padre, en el municipio de Falset, dentro de la DO Montsant, lo llama el tros del meu pare (el trozo de mi padre). Aunque sabía que se refería al viñedo de su padre, no fue hasta hace pocos días en que leí un interesante artículo del historiador Albert Tubau, a través del que conocí que en Cataluña, antiguamente, se denominaba así a las pequeñas parcelas que quedaban lejos de las manos de los terratenientes y por tanto al margen de haciendas y latifundios. Con ello entendí que un tros no es un pedazo de tierra cualquiera: Es una tierra con alma. Con alma porque la han trabajado los antepasados y en ella está impregnada el sudor de su trabajo y las lágrimas de su sufrimiento. En esas tierras se han arrodillado muchos para trabajar la viña, con ello todo el esfuerzo que esto supone y con la mirada puesta en el cielo.

Al morir, su padre le dejó su tros. No es el tros de la familia, ni el de su madre, ni el de su abuelo, es el tros del meu pare. Todas las viñas y parcelas tienen un nombre y esta se llama la Pinyana, pero el no la llama así, la llama el tros del meu pare. En aquel trocito de tierra de la comarca del Priorat, mi amigo ha dedicado mucho esfuerzo, ha sudado, ha llorado, ha maldecido, ha recordado, también se ha arrodillado… también ha reído, ha reído mucho, ha cantado, ha disfrutado, ha soñado, ha compartido, ha rezado y hasta se ha enfrentado consigo mismo para sentirse libre.


Ahora, en invierno, la viña duerme con la tierra cubierta por un manto blanco. Dentro de poco llegará la primavera y resurgirá la vida, explotará la naturaleza y de esa planta nacerán las uvas que darán como fruto un vino. La magia de la naturaleza y la sabiduría del hombre harán posible que esas gotas de sudor y lágrimas del hombre, y esas gotas de agua y nieve caídas del cielo, se conviertan en una bebida capaz de alterar las emociones de un ser humano. Y con ese vino mi amigo recuperará esa sonrisa que su padre siempre lucía en su tros. Un trozo de tierra, un viñedo, puede ser muy pequeño, pero mirando al cielo de noche, puede alcanzar todo el universo.

Tomando una copa con… Marie Ahm

Experta en mercado internacional y periodista especializada en vinos.

Una virtud de tu persona: Soy muy apasionada en todos los aspectos de mi vida.

Un defecto de tu persona: Tendencia de empezar con demasiados proyectos diferentes al mismo tiempo.

Una virtud que valoras en otra persona: Dedicación

Un defecto que detestas en una persona: Pereza

Un vino blanco: 2008 Hermanshöhle Riesling GG Dönnhoff

Un vino rosado: 2007 Chateau de Segries Tavel Rose

Un vino tinto: 1989 Haut Brion

Un cava: Mestres 1997 Mas Via

Un champagne: 1961 Dom Perignon

Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Un colheita con más que 100 años.

Y con quien lo tomarías: Con el dueño de la quinta del colheita…

Un plato preferido: Bogavante como lo hace mi amigo Hubi Scheid de Schloss Monaise en Trier, Alemania.

Un restaurante: Le Meurice, Paris.

Una ciudad: Hong Kong

Un país: Italia

Mar o montaña: Mar

Un medio de Transporte: Avión

Un libro: 4000 Champagnes, Richard Juhlin

Una canción: What a Wonderful World, Louis Armstrong

Una película: The Scent of a Woman (Martin Brest)

Un deporte: Correr

Un color: Negro

Un nombre de hombre: Alexander

Un nombre de mujer: Cecilia

Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Winston Churchill

Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: ipod, champagne y mi MacBook Air…

Resultados “La botella misteriosa”

El resultado de La botella misteriosa (Diciembre 2009) es Raventós i Blanc – de Nit de Josep Maria Raventós i Blanc y el ganador ha sido Víctor Taltavull, de Reus (Tarragona).

Enhorabuena al ganador y gracias a todos por participar.

La botella misteriosa (Diciembre 2009)

1. Fresco, sutil, delicioso, sobretodo de noche.

2. Blanco con un elegante toque de Monastrell.

3. No tiene madera pero tiene mucho roble.


Todos aquellos que quieran participar tan solo tendrán que enviar la respuesta por correo electrónico a labotellamisteriosa@gmail.com El primer participante que envíe un correo con la respuesta correcta será el ganador de una caja de 6 botellas del vino en cuestión.

Tomando una copa con… Jancis Robinson

Jancis Robinson, considerada como una de las prescriptoras y comunicadoras del vino de mayor reputación mundial, escribe diariamente para JancisRobinson.com, semanalmente para The Financial Times, y dos veces al mes en una columna en cualquier otra importante publicación mundial. Además, es la editora de The Oxford Companion to Wine y co-autora junto a Hugh Johnson del prestigioso y reconocido The World Atlas of Wine, ambos libros de aclamado reconocimiento mundial. Ganadora de premios como presentadora de televisión, invitada de excepción a nivel mundial para dirigir y guiar catas de vinos y sobre todo ser una de las jueces principales. En 1984 fue la primera persona, que sin estar involucrada en el mundo comercial del vino, paso los rigurosos examines del Master of Wine y obtuvo su merecido titulo. En el 2003, obtuvo el prestigioso reconocimiento de Su Majestad la Reina de Inglaterra, con la condecoración de OBE y desde entonces es la consejera de la bodega de la corona Inglesa. Vive y ama por y para el vino, en toda su diversidad, generalmente favoreciendo el equilibrio y la sutilidad.

Una virtud de tu persona: Trabajadora

Un defecto de tu persona: La obstinación

Una virtud que valoras en otra persona: La generosidad

Un defecto que detestas en una persona: La fanfarronería

Un vino blanco: La Bota Jerez

Un vino rosado: Sacha Lichine’s Provençal Château d’Esclans

Un vino tinto: Château Cheval Blanc, 1947 preferentemente

Un cava: Los mejores de Gramona

Un champagne: Krug 1982

Si tuvieras que elegir un solo vino cual elegirías: Madeira (porque es muy flexible – al calentarse y al enfriarse, y una botella abierta dura siempre).

Y con quien lo tomarías: Mi querido marido, escritor de restaurantes, Nick Lander.

Un plato preferido: Un almuerzo muy largo.

Un restaurante: ¡Esta es una pregunta demasiado política en mi familia! Pero comer fuera es un placer particular.

Una ciudad: Venecia

Un país: Francia

Mar o montaña: Mar

Un medio de Transporte: Pasear

Un libro: The Easter Parade de Richard Yates

Una canción: Christmas carol, The Holly & the Ivy

Una película: The Lives of Others

Un deporte: Pasear

Un color: Rosa fucsia

Un nombre de hombre: Nick

Un nombre de mujer: Mary

Un personaje histórico que te hubiera gustado conocer personalmente: Soy tan mayor que creo que ya he encontrado a muchas personalidades históricas de interés para mi trabajo. George Eliot, el seudónimo de novelista Mary Ann Evans, autor de libros como Middlemarch.

Que tres cosas te llevarías a una isla desierta: Periódico, lápices, madeira.

Parató saca al mercado un vino monovarietal de samsó

La bodega Parató, situada en El Pla del Penedès, ha sacado al mercado un vino muy innovador, paradójicamente elaborado con una de las variedades que con más antigüedad se cultivan en el Penedès. Según nos comenta Josep Elías, gerente de Parató “desde el 1977 cultivamos viñas de samsó que en un principio lo usábamos como cupage con otras variedades tintas. Algunos años, incluso, habíamos vendido la uva porque no encajaba con nuestros vinos. Es en el año 2001, quizás influenciados por el cambio climático, que observamos una disminución muy importante en el rendimiento de las viñas de samsó. El año 2001 fue muy seco y el resultado fue una cosecha calificada de excelente para vinos tintos. La situación se fue repitiendo año tras año y la calidad de los vinos obtenidos de la variedad samsó era cada vez mejor con lo que en el 2006 en la bodega Parató decidieron embotellar una pequeña producción de 3.420 botellas de samsó 100%. “Su elaboración ha sido tradicional con una crianza en barrica de roble francés, americano y húngaro durante 10 meses, seguida de dos años en botella. Es un vino con un marcado carácter mediterráneo añade Elías.


El nuevo Negre Parató Samsó 2006 es un vino con un color rojo rubí-berenjena, de capa intensa y potente lágrima de caída lenta. Aromas francos con recuerdos varietales, frutas caramelizadas y terciarios derivados de la crianza en barrica, dónde dominan notas especiadas-balsámicas (nuez moscada, regaliz), maderas (resina, ahumados, caja de puros, cedro) y tierra húmeda. Equilibrado en boca, presenta calidez, taninos y alcohol presentes, con recuerdo de frutas confitadas, sensación fresca y postgusto marcado. Un buen vino, pura esencia del Penedès.

Altolandon, unos vinos con mucho futuro


El titulo puede parecer un recurso fácil. Buenos viñedos, buena bodega y buenos vinos equivalen a buen futuro. Pero mirad la foto con la que encabezo el texto: Es la que hice en la bodega a los objetos que utilizan para divertirse Samuel (6 años), Rosalía (5) y Rodrigo (3), los hijos de Manolo Garrote y Rosalía Molina, propietarios y artífices de Altolandon. Buen futuro le aguarda a esta explotación vitivinícola, si a quienes en un futuro, teóricamente, va a corresponder llevar las riendas de Altolandon, ya tienen estas aficiones.


Altolandon se encuentra en la zona vitivinícola de Manchuela, que he tenido la oportunidad de conocer recientemente a través de Manolo y Rosalía, y de la que casi todo lo que conocía era a través de lo leído y catado del buen amigo Víctor de la Serna y su propiedad Finca Sandoval. La ocasión surgió sin demasiados preparativos y resulto una grata experiencia, tal como sucede en los acontecimientos inesperados. Con mis amigos Bruno Murciano y Ramón Esteso, llegamos al municipio de Landete (situado en la provincia de Cuenca, en un punto intermedio entre las provincias de Valencia, Cuenca y Teruel), para visitar los viñedos y la bodega Altolandon, teniendo como anfitriones de lujo a Rosalía y Manolo, con quienes después compartimos un magnífico ágape en el Restaurante Baltasar, en el pequeño pueblo de Aliaguilla.



La finca Altolandon cuenta con un total de 55 hectáreas, en medio de las cuales se encuentra la bodega. La filosofía es hacer vinos de calidad y por tanto uvas de calidad, para lo que cuidan al máximo todo lo que tiene que ver con el viñedo desde el momento de su plantación, al elegir las variedades, los pies y los clones más adecuados para el clima y cada tipo de terroir. Eligieron este enclave para llevar a cabo su proyecto ya que buscaban un lugar donde las condiciones para el viñedo fueran especiales, sobre todo teniendo en cuenta el cambio climático, por ello decidieron instalarse en Landete, a 1.050 metros de altitud. Las tierras altas reúnen las condiciones ideales para una producción de gran calidad, y confieren a los vinos unas características únicas y excepcionales. Cuentan con una amplia selección de variedades: malbec, syrah, garnacha, merlot, tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, como tintas, y chardonnay o moscatel petit-grain como variedades blancas, todas ellas seleccionadas y adecuadas al terreno en el que están ubicadas. En todo lo concerniente a viticultura, en Altolandon no escatiman esfuerzos, su lema: El vino lo hacemos en la uva.


La bodega, situada en el centro del viñedo, tiene una capacidad para elaborar 50.000 litros de vino. Cuenta con depósitos tronco-cónicos de 6.300 litros para una mejor fermentación y una mayor superficie de contacto con los hollejos a la hora de la maceración. La nave de barricas cuenta con un total de 180 barricas de roble francés y americano de prestigiosas tonelerías internacionales. No mantienen una barrica más de 3 vinos y son controladas a temperatura constante para una mejor crianza de los vinos. La elaboración se realiza en depósitos de acero de 6.000 litros para poder extraer las máximo todas las cualidades de las uvas, se maceran durante 12 días a temperatura controlada y realizan aquí la fermentación alcohólica, llegando a alcanzar los 30º C en su punto alto. Finalmente se prensa. Inmediatamente después se pasa a barricas de 225 litros de roble francés y americano donde realiza la fermentación maloláctica. Al término de esta, se deja el vino envejecer durante 12 meses en las mismas barricas. Finalmente llega el embotellado y el reposo en botella durante los meses adecuados a cada tipo de vino.



Los vinos que elaboran y que pudimos disfrutar tanto en la bodega como durante el almuerzo fueron Rayuelo 2006, Alto Landon 2005, L’AME de Alto Landon 2005, Alto Landon Chardonnay 2006. El Rayuelo 2006 está elaborado con bobal, malbec y monastrell. Presenta color intenso, aromas florales y frutales con apuntes de su paso por crianza en roble francés, maduro en boca, fresco, con taninos redondos y acidez equilibrada. El Alto Landon 2005 está elaborado con 50% syrah – 50% merlot, cabernet sauvignon y garnacha, procedentes de viñedos entre 7 y 60 años (garnacha). Intenso color picota de capa alta con tonos violáceos. Aroma afrutado (ciruela, casis…) que aporta juventud a la vez que carácter, y notas características del terruño, todo sobre el fondo torrefacto que le aporta la madera. Amplio, carnoso y concentrado, buena estructura. Con recuerdos a compota de ciruela y confituras. Elegante y redondo. L’AME de Alto Landon 2005 es un monovarietal de malbec, el cual en la cata presenta un color púrpura concentrado, aromas intenso a frutas rojas, ciruela, compotas y mermeladas. El Alto Landon Chardonnay 2006, también monovarietal, fermentó en barrica nueva de roble francés 225 litros y presenta un color amarillo verdoso brillante. Aroma típico de chardonnay de climas fríos, envuelto en notas grasas de madera nueva. Sorprendente evolución en capa. Boca grasa con peso y aromas de albaricoque, notas de miel, mantequilla, y piña.


Pienso volver más a menudo a la DO Manchuela, posiblemente dentro de unos años tenga la suerte de regresar a Altolandon y vea a Rodrigo, Rosalía o Samuel montados en un tractor. Les diré, si me creen, que un día fotografié su tractor de juguete.

Altolandon, unos vinos con mucho futuro


El titulo puede parecer un recurso fácil. Buenos viñedos, buena bodega y buenos vinos equivalen a buen futuro. Pero mirad la foto con la que encabezo el texto: Es la que hice en la bodega a los objetos que utilizan para divertirse Samuel (6 años), Rosalía (5) y Rodrigo (3), los hijos de Manolo Garrote y Rosalía Molina, propietarios y artífices de Altolandon. Buen futuro le aguarda a esta explotación vitivinícola, si a quienes en un futuro, teóricamente, va a corresponder llevar las riendas de Altolandon, ya tienen estas aficiones.


Altolandon se encuentra en la zona vitivinícola de Manchuela, que he tenido la oportunidad de conocer recientemente a través de Manolo y Rosalía, y de la que casi todo lo que conocía era a través de lo leído y catado del buen amigo Víctor de la Serna y su propiedad Finca Sandoval. La ocasión surgió sin demasiados preparativos y resulto una grata experiencia, tal como sucede en los acontecimientos inesperados. Con mis amigos Bruno Murciano y Ramón Esteso, llegamos al municipio de Landete (situado en la provincia de Cuenca, en un punto intermedio entre las provincias de Valencia, Cuenca y Teruel), para visitar los viñedos y la bodega Altolandon, teniendo como anfitriones de lujo a Rosalía y Manolo, con quienes después compartimos un magnífico ágape en el Restaurante Baltasar, en el pequeño pueblo de Aliaguilla.



La finca Altolandon cuenta con un total de 55 hectáreas, en medio de las cuales se encuentra la bodega. La filosofía es hacer vinos de calidad y por tanto uvas de calidad, para lo que cuidan al máximo todo lo que tiene que ver con el viñedo desde el momento de su plantación, al elegir las variedades, los pies y los clones más adecuados para el clima y cada tipo de terroir. Eligieron este enclave para llevar a cabo su proyecto ya que buscaban un lugar donde las condiciones para el viñedo fueran especiales, sobre todo teniendo en cuenta el cambio climático, por ello decidieron instalarse en Landete, a 1.050 metros de altitud. Las tierras altas reúnen las condiciones ideales para una producción de gran calidad, y confieren a los vinos unas características únicas y excepcionales. Cuentan con una amplia selección de variedades: malbec, syrah, garnacha, merlot, tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, como tintas, y chardonnay o moscatel petit-grain como variedades blancas, todas ellas seleccionadas y adecuadas al terreno en el que están ubicadas. En todo lo concerniente a viticultura, en Altolandon no escatiman esfuerzos, su lema: El vino lo hacemos en la uva.


La bodega, situada en el centro del viñedo, tiene una capacidad para elaborar 50.000 litros de vino. Cuenta con depósitos tronco-cónicos de 6.300 litros para una mejor fermentación y una mayor superficie de contacto con los hollejos a la hora de la maceración. La nave de barricas cuenta con un total de 180 barricas de roble francés y americano de prestigiosas tonelerías internacionales. No mantienen una barrica más de 3 vinos y son controladas a temperatura constante para una mejor crianza de los vinos. La elaboración se realiza en depósitos de acero de 6.000 litros para poder extraer las máximo todas las cualidades de las uvas, se maceran durante 12 días a temperatura controlada y realizan aquí la fermentación alcohólica, llegando a alcanzar los 30º C en su punto alto. Finalmente se prensa. Inmediatamente después se pasa a barricas de 225 litros de roble francés y americano donde realiza la fermentación maloláctica. Al término de esta, se deja el vino envejecer durante 12 meses en las mismas barricas. Finalmente llega el embotellado y el reposo en botella durante los meses adecuados a cada tipo de vino.



Los vinos que elaboran y que pudimos disfrutar tanto en la bodega como durante el almuerzo fueron Rayuelo 2006, Alto Landon 2005, L’AME de Alto Landon 2005, Alto Landon Chardonnay 2006. El Rayuelo 2006 está elaborado con bobal, malbec y monastrell. Presenta color intenso, aromas florales y frutales con apuntes de su paso por crianza en roble francés, maduro en boca, fresco, con taninos redondos y acidez equilibrada. El Alto Landon 2005 está elaborado con 50% syrah – 50% merlot, cabernet sauvignon y garnacha, procedentes de viñedos entre 7 y 60 años (garnacha). Intenso color picota de capa alta con tonos violáceos. Aroma afrutado (ciruela, casis…) que aporta juventud a la vez que carácter, y notas características del terruño, todo sobre el fondo torrefacto que le aporta la madera. Amplio, carnoso y concentrado, buena estructura. Con recuerdos a compota de ciruela y confituras. Elegante y redondo. L’AME de Alto Landon 2005 es un monovarietal de malbec, el cual en la cata presenta un color púrpura concentrado, aromas intenso a frutas rojas, ciruela, compotas y mermeladas. El Alto Landon Chardonnay 2006, también monovarietal, fermentó en barrica nueva de roble francés 225 litros y presenta un color amarillo verdoso brillante. Aroma típico de chardonnay de climas fríos, envuelto en notas grasas de madera nueva. Sorprendente evolución en capa. Boca grasa con peso y aromas de albaricoque, notas de miel, mantequilla, y piña.


Pienso volver más a menudo a la DO Manchuela, posiblemente dentro de unos años tenga la suerte de regresar a Altolandon y vea a Rodrigo, Rosalía o Samuel montados en un tractor. Les diré, si me creen, que un día fotografié su tractor de juguete.

Agustí Torelló Mata, el hombre del Cava

El pasado viernes tuve la oportunidad de mantener una animada y entrañable conversación con un viejo amigo, quien considero que es una de las personas que más han hecho por el Cava. Se trata de Agustí Torelló Mata, uno de los fundadores y presidente durante muchos años de la Confraria del Cava Sant Sadurní, y fundador de las cavas Agustí Torelló Mata, con quien aparezco en las dos fotografías, una tomada el día de la presentación de mi primer libro “Els nostres caves”, en el año 1986 y la segunda en nuestro encuentro de hace cinco días.


Conocí a Agustí Torelló de una manera que él narra mucho mejor que yo. Yo tenía 13 años y en una de mis “campanas” escolares en las que me escapaba en tren desde Barcelona a Sant Sadurní d’Anoia, me dirigí al ayuntamiento de la Capital del Cava, para solicitar información sobre este producto que en aquellos años empezaba a tener a adquirir una gran notoriedad. El policía municipal de guardia me dijo que si quería saber algo sobre el Cava lo mejor que podía hacer era dirigirme a casa de Agustí Torelló, a pocos metros del ayuntamiento. Allí me dirigí y allí me abrió la puerta este hombre que pasará a la historia del Cava como uno de los grandes impulsores de esta nueva era que empezó a vivir el vino espumoso de nuestro país elaborado mediante el método tradicional, a mediados de los 80. En aquella y en otras muchas ocasiones, tanto en su casa de Sant Sadurní, como en las cavas Marqués de Monistrol, donde ejerció como enólogo durante muchos años o en las instalaciones de Segura Viudas, donde años más tarde ocupó el cargo de director técnico, Agustí Torelló Mata me explicó muchas cosas sobre el Cava. En octubre de 1986 presentó mi libro sobre el Cava en un acto presidido por el entonces presidente del Parlament de Catalunya, Miquel Coll i Alentorn (qepd), uno de los políticos más auténticos que he conocido y cuyo talante nada tiene que ver con el que exhiben muchos personajes que corren en nuestros días.


El tiempo pasa rápido, demasiado rápido, el viernes lo pude comprobar en este encuentro con este viejo amigo. Cuando me marché pensé que el sector del Cava quizás no ha sido lo suficientemente agradecido con Agustí Torelló Mata, una de les personas que más han trabajado para que el Cava sea conocido por sus buenas virtudes y sea reconocido con un nombre propio. De todos modos creo que no me equivoco si afirmo que Agustí Torelló es un hombre satisfecho con todo lo que ha hecho y muy feliz de ver como todos sus hijos participan activamente en las cavas Agustí Torelló Mata, ese proyecto que hoy es una de las mejores realidades del sector del Cava.

Grimau, un buen cabernet sauvignon del Penedès

El Grimau Cabernet Sauvignon Reserva 2005 es un vino elaborado por Celler Grimau (DO Penedès). La vendimia se realizó en septiembre. Posteriormente se maceró la uva con sus pieles durante ocho días durante los cuales empezó a adquirir su propia personalidad y color. Fermentado a 26 grados durante 20 días pasó finalmente a la barrica de roble americano donde incorporó gran parte de sus aromas. Ha estado durante 12 meses en barrica y dos años, como mínimo, en botella. Presenta un color rojo rubí intenso con reflejos teja. De aroma complejo, destacan las notas de especias, vainilla, sobre un fondo que recuerda a las grosellas y la cereza negra. En boca tiene una considerable estructura, con cuerpo pero delicado, redondo en boca sin astringencia, sensación de opulencia en el paladar. En gastronomía es un vino indicado para platos a base de carnes, muy recomendado también para acompañar quesos y embutidos.