Author Archives: Marieta (Tufa)

Agua de febrero, año cebadero

Cotilleando por el 8a.nu me doy cuenta de lo poco que se está escalando este invierno. Los encadenes escasean, lo cual es evidente, pues la situación de depresiones reincidentes por nuestros parajes es apasionante para los meteorólogos pero depresiva, en todos sus significados, para el escalador.

Carámbanos adornan una lucha infernal entre la bestia y la bella (¿estaré incurriendo en una obviedad si os digo que la bella es Neula?).

Nosotros hemos estado de suerte y hemos disfrutado de sectores bastante secos. El fin de semana anterior estuvimos escalando en Les Bruixes, donde por tercera semana consecutiva hemos coincidido con unos franceses -jubilados- que corretean por aquí en busca del sol. Debo decir que estos hombres, aparte de ser encantadores, aprietan de lo lindo en séptimos y octavos y también equipan vías por doquier. No puedo dejar de mirarlos con admiración (y con envidia también, que los jodíos se hinchan a escalar).
Este sábado hemos visitado por primera vez el famoso sector de deportiva que está en el Contrafort del Rumbau en Oliana. Las líneas que surcan la pared son impresionantes, algunas tienen hasta 50 metros y siguen chorreras inacabables. Todo lo contrario que en Calders, sector de vías a bloque sobre romos y tacos, que es donde estuvimos ayer hasta que la lluvia nos ahuyentó. De todas formas, no nos supo mal marchar porque la mayoría de rutas tenían tramos totalmente empapados. Jamás había visto este sector tan calado.

Esteve esparciendose en un 7c+ con humedades.

Ya para acabar os quería mostrar un nuevo ídolo de masas que redefine el significado de valentía. Aquí está Toto, un perro que va por la vida con un par… o con una miopía galopante:

Late, corazón

El jueves conocí a un anisakis. ¿Qué os parece? Pues un asco. Ya, que los ha habido siempre, que si los cueces a 60º C mueren y si los congelas durante dos días, también. Pero qué queréis que os diga, ver al simpático animalito desfilando parsimoniosamente por un rape es una imagen difícil de olvidar. Para los que no sepáis, el anisakis es una especie de gusano que vive en los intestinos de los peces (en el 80% de los peces del Atlántico) y que puede causar trastornos graves a quien lo ingiera vivo (vease el caso de la vicepresi Fdez. de la Vega, entre tantos otros). Por este motivo, Sanidad creó una Ley que obliga a los restaurantes a congelar el pescado antes de cocinarlo o de servirlo crudo.
Eran las siete de la mañana del día siguiente cuando, conduciendo por la autopista, me dirigía hacia el trabajo rememorando con repugnancia la imagen del anisakis retozando feliz por mi rape en adobo. Pensé que no existía nada que me hiciese olvidar un trauma de tal magnitud pero estaba equivocada: me metí en el lateral de la autopista para ir a repostar combustible cuando mi coche se encaprichó del maletero de un Mini que tenía justo delante. Nada ni nadie pudo evitar tan emocionante encuentro. Siniestro total, dijo el mecánico.
Supongo que mi cupo de mala suerte ya estaba completo cuando al día siguiente, contractura en cuello mediante, conseguí encadenar un 8a en Les Bruixes cuyo nombre recapitula mi plácida semana: El Latido del miedo.

Bonita estampa de la semana anterior, desde la pared de les Bruixes, cuando los anisakis aun me eran grandes desconocidos. Qué tiempos aquellos…

Tocar los huevos

- Tienes tendinitis, ponte Voltarén y, ya de paso, crema hidratante.
Eso me dijo la traumatóloga mientras me toqueteaba los dedos con poco interés, una semana antes de Navidad.
-Estaría bien que hicieses rehabilitación. Seis sesiones. ¿Te parece?
-Vale - Asentí felizmente porque hasta entonces nunca había hecho rehabilitación. Pero ahora lo puedo decir, es tedioso, si me dan a elegir, prefiero leer el Código Civil Mongol a ir ahí.
Justo antes de despedirme, me miró con escepticismo y añadió:
-Porque parar de escalar no vas a parar, ¿verdad?
-Bueno… no creo - Fue mi respuesta acompañada de un tono de grave pesar, como si me supiese mal por ella.

Todo lo que he hecho desde entonces ha sido escalar en roca los fines de semana y el plafón, como el chiste de los huevos, ni tocarlo (1). Pero mañana por la tarde empiezo de nuevo porque ya me siento bastante mejor y llegó la hora de ponerse las pilas.

Y entre tanto, releo lo escrito y me pregunto, en plan Alaska: ¿A quién le importa lo que yo haga? ¿A quién le importa lo que yo diga?. Y todo por culpa de una reflexión acerca de los blogs a la cual he llegado por la insólita senda de los enlaces (una siempre sabe donde empieza pero no donde acabará). La máxima, la cual veneraré como dogma de fe descriptor de todos nosotros (los bloggers) y que no hay que olvidar, es la que sigue:

Nunca antes tantas personas con tan poco que decir dijeron tanto a tan pocos.


Lo he sacado de aquí: despair.com

(1) Se encuentran dos amigos vascos, y uno de ellos camina con las piernas abiertas, como escocido. El otro le pregunta:
- ¿Qué te pasa pues, Iñaki?
- Pues que vengo del médico y me ha dicho que tengo colesterol.
- Y por qué andas así, pues?
- Porque me ha dicho que los huevos ni tocarlos.

V de Vedette

Este año, las fiestas navideñas han sido atípicas en casa: no hemos ido de vacaciones por causas ajenas a nuestra voluntad pero intrínsecas a nuestro estatus de currante.
A decir verdad, mis vacaciones reales empiezan después de Reyes, con la SEFA (acrónimo de Super Esquiada Femenina en Andorra –podéis reír-). El fin de semana de la esquiada (9-10 de enero) hacía un frío del carajo, como todos habréis percibido en vuestras carnes. De hecho, se recomendaba no salir de casa y más de uno se quedo “helado” al ver que no podía volver al hogar durante unos cuantos días. Nosotras, visto el panorama, queríamos anular la reserva pero no hubo manera de que nos devolviesen la pasta y, como otra cosa no pero catalanas lo somos un rato, decidimos ir igualmente.

Aquí estamos 4 de 6 SEFA’s. Yo estoy pasada de moda (soy la de los gestitos de atrás), luego os cuento.

El gélido relato lo podéis hallar en el blog de Laura que, como buena geóloga, conducía audazmente por los puertos de montaña -sin cadenas- para reunirse con el resto del rebaño.

Tras la SEFA nos fuimos Esteve, Neula y yo en busca de sol hacia tierras valencianas. Vano esfuerzo el nuestro pues tras escalar en un húmedo Bovedón (Gandia) y en una fría y ventosa Marxuquera, emigramos hacia la nevada Margalef para acabar el periplo en una nublada Siurana huerfana de sol (joer, parezco un desorientado señor del tiempo cualquiera). En realidad un par de días buenos sí los tuvimos en Margalef, pero deja de contar pues este no es el invierno que va a traernos el presunto cambio climático.

Esteve haciendo el gorrión: PIO PIO. La Marxuqera.

El pantano de Margalef a rebosar.

Vamos a aparcar el hilo climático o muchos no me querréis ayudar en lo siguiente. Os pido auxilio, ya no puedo más y si no lo pregunto reviento, llevo todas las fiestas arrastrando la duda por las comidas familiares y nadie me ha podido rescatar del pozo de la ignorancia. A ver, atención los adolescentes; los de más de 20 y/o con poco conocimiento de la moda que se callen: Necesito, es más, me urge saber qué significa poner los dedos en forma de victoria cerca de los ojos cuando te echan una foto (es que a lo mejor mola un montón hacerlo y yo sin enterarme). Ah, y que nadie me proclame que lo hacen los de “Fama a bailar” que esa observación ya me la han hecho unas cuantas personas y no me sirve. Yo lo que quiero saber es QUÉ simboliza y por qué son las chicas, sobre todo, las que posan con tan…(no adjetivaré para no herir sensibilidades) …gesto. ¿Alguien sabe algo?

Anuncio de la famosa marca Loewe… ¿V de qué?

Atrapados en el tiempo

El ser humano está atrapado en el tiempo que él mismo se impone: El cuaternario.
Esto no es una reflexión filosófica y cutre (bueno, lo segundo quizás sí) sobre lo materialistas que somos y lo poco que disfrutamos de “nuestro tiempo” con los seres queridos como dice esa sarta de estupideces que nos llega vía adsl en forma de presentación ppt. Lo siento, pero esta Navidad he recibido bastantes mails con su adjunto lleno de topicazos -sonríe y la vida te sonreirá; saluda a desconocidos; juega más con tus hijos; dile a tus amigos cuanto les quieres; la felicidad está en la mirada de tu corazón; y un largo etcétera de bytes empalagosos- escritos sobre un fondo de paisaje lluvioso otoñal (primaveral también se estila) o de niños con sombrero de paja dándose besitos o agarrando cachorros de algún mamífero peludo.

La letra en “Comic Sans” nunca falta en estas presentaciones.

Volviendo al tema objeto de este post, os venía hoy a contar un rollazo sobre la geología de las escuelas de escalada de Catalunya pero, como ya me he desfogado, paso. Eso sí, os dejo aquí una bonita (es que la he hecho yo) tabla de los tiempos geológicos con sus periodos, sus millones de años (M.a.) y sus camisitas y sus canesúes. Como podéis ver, a la derecha hay unas cuantas zonas de escalada catalanas ordenadas según la edad de su roca y coloreadas según la tipología de ésta. El esquema está totalmente desproporcionado e incompleto, falto de épocas y edades, pues vaya mierda, pensaréis. Lo he hecho así porque, aparte de intentar dar una visión general más simple, he adaptado el tiempo geológico a las zonas de escalada que se amontonan más en unas épocas que en otras. Los colores quieren parecerse a los estándares geológicos, creo que no lo he conseguido demasiado.
Y un apunte más para los más profanos y/o olvidadizos: la historia de las rocas terrestres no empieza en el paleozoico sino centenares de millones de años antes. Lo que sucede es que en nuestro territorio hay pocas rocas de esa edad y era innecesario remontarse tanto tiempo atrás.


Y en cuanto a la maldita foto de la revista de nuestra santa fede, objeto de mofa para algunos y que me va a estigmatizar durante eones –para no perder el hilo argumental-, debo deciros algo: es producto del Photoshop (o como mínimo del Paint, porque la que yo envié daba otra visón mucho más amplia -del sector-).

Una vez más

Tócala de nuevo Sam, la pandereta.

Capacidad de síntesis

Me ha llegado hoy el típico mail que pasea por nuestras bandejas de entrada sobre preguntas de examenes de ESO con respuestas cachondas. En este en concreto, que por cierto me ha enviado mi abuelo que es mi mejor suministrador de correos divertidos, hay una recopilación con algunos exámenes que no había visto nunca. No me he podido resistir y cuelgo aquí uno en especial, el cual me parece sublime.


Eso es capacidad de síntesis -quien la tuviese o tuviera- y lo demás son tonterías. El estudiante propietario de esa respuesta merece la matrícula de honor (o al menos yo se la daría).

Ginseng coreano, que rima también con sano

Leo lo siguiente: “El Ginseng coreano posee efectos antidepresivos y ansiolíticos. Favorece la actividad mental, aumentando la capacidad de concentración y de memoria; posee una acción antiestrés debido a que aumenta la capacidad de adaptación del organismo a los esfuerzos físicos o psíquicos; tiene un efecto vasorregulador, normalizando la presión arterial; mejora la memoria, el estado psíquico y le permite luchar contra el envejecimiento. Es un estimulante fundamental del metabolismo y del intelecto. ¡El uso de Ginseng coreano favorece el bienestar diariamente! Y, además, es afrodisíaco“.
Lo primero que me asalta a la cabeza es cómo he podido vivir hasta ahora sin consumir ese maravilloso producto, lo siguiente que pienso es ya solo en obtener la preciada panacea. Y qué fácil es conseguirlo, en el Caprabo mismo te lo venden.
El sábado por la mañana abro la primera ampolla y, como mujer precavida que soy, tomo solo la mitad del contenido ya que en algún sitio de Internet, de los cientos que he visitado, se aconsejaba empezar tomando poca cantidad para una mejor adaptación al producto. La otra mitad se la doy a Esteve que ya lo tenía convencido tras estar todo el viaje repitiéndole las bondades de la asiática planta.
Contentos y con ganas de escalar nos ponemos a ello en los sectores l’Estret y el Balcó del Segre de Alòs de Balaguer. En la primera vía me siento bien pero, ya en la segunda, comienzo a notar un temblor de piernas poco habitual para la proximidad de chapas existente. “Debe empezar a hacer efecto el mejunje ese”, pienso. Esteve no nota nada, aun. Y ya en la tercera vía parezco un colibrí enloquecido: el efecto del ginseng me sobreviene de golpe y comienzo a escalar con tembleque de piernas y tarareando la tediosa canción de Antonio Molina que, sin venir a cuento, me posee (Cocinero, cocinero enciende bien la candela y prepara con esmero un arroz con habichuelas, cocinero, cocinero aprovecha la ocasión que el futuro es muy oscuro, que el futuro es muy oscuro, ayyyyyyy, trabajando en el carbón). Entonces, Esteve empieza a sufrir también la influencia de la fatídica raíz coreana. De ello me doy cuenta ipso facto porque, afortunadamente, el ginseng me vuelve sagaz, y me bastan un par de miradas asesinas para entender que la cosa no marcha bien (para información de todos, Esteve se toma de 5 a 6 cafés diarios y se queda tan pancho, jamás le ha temblado el pulso por ello). De repente, el tío se larga a la caravana para tumbarse. “El afrodisíaco” pensaréis; pues no. “Taquicardias y mala leche”; pues sí.


Aun no vislumbro cómo solo media dosis de la maldita raíz nos pudo afectar cuerpo y mente de tal manera, fueron necesarias un par de horas para recuperar un poco el “seny” y la calma suficientes para volver a escalar. Como entenderéis, ahí acaba nuestra aventura con el mata-ratas coreano ese (no deja de sorprenderme que lo vendan en el súper). Nunca mais.
Al día siguiente, parece que Esteve está desintoxicándose aun del ginseng y parte con sus manitas la chorrera de entrada de la bonita vía “L’Ordre del Fénix”, la cual ha quedado un poco coja. En fin, no sé si me explico, que alguien la pruebe y ya nos dirá… El resto de días los pasamos escalando felizmente, siempre rodeados de buena compañía y sin sufrir ningún tipo de masificación -un gran logro para estas fechas-, entre Alòs de Balaguer y les Bruixes.

Esto sí, esto sí que es sano: cruasán gigante vegetal que una amiga trajo a casa la semana pasada con motivo de festejos varios.

Verde que te quiero verde

Estremecida es como me he quedado este finde tras comprobar cómo suben –por las paredes- las nuevas generaciones.
El esperado reencuentro entre Neula y sus dos canguros favoritas se ha dado en la pared de les Bruixes. No sabéis qué envidia siento cuando la perra se lanza, llorando, ladrando y gimiendo como una posesa, contra Silvia y Mariona, las dos niñas que ella adora.

Las Suris ya aprietan en los 7b+.

Este fin de semana los astros nos han sido indulgentes, Esteve se ha hecho con un buen 8a (Fórmula Weekend) y con un 7c+ (Last line) al flash, cantado magistralmente en do menor por Edu –el padre de las niñas, para más señas-. Otros encadenes emocionantes han sido el de Guille, que se ha peleado con un 7c+ para llevárselo a vista y el de Morris, con l’Efecte 2000 (8a). Por lo que a mí concierne, me he desquitado totalmente del maldito resbalón de la última competición: he encadenado mi primer 8a+ (l’Adreçador).

Leer “Mi primer loquesea”, es algo que me trae confusos recuerdos. Veréis, yo tenía un libro titulado “Mi primer diccionario de inglés” que era de la casa Disney y que mi madre me regaló con la ilusión de que aprendiese el idioma de la Commonwealth de manera prematura. Día sí y día también, empezábamos juntas a leernos la primera lección que iba de unas ardillas del demonio, que se despertaban contentas para ir al cole. “A ver, lee” me decía mi madre. Y yo, obediente como siempre he sido, leía lo que sigue “Little chipmunck has just awakened”, con la esperanza de que el conocimiento de la lengua inglesa acudiese a mi infusamente pero con una pronunciación que pronosticaba todo lo contrario.
Más adelante tuve “Mi primer diario”, una libretita de tapas rosas y doradas letras que rezaban la dichosa frase, con candado en forma de corazón, en la que, se suponía, tenía que escribir mis experiencias diarias para ordenar mis pensamientos más íntimos. Pero lo único que lograba escribir allí era el menú del cole. A veces intento entender porque hacía eso y la única conclusión plausible que se me ocurre es que me disgustaba tanto la comida que nos daban que necesitaba escribirlo para dar fe de ello. Ya no sé a cuento de qué venía todo esto, realmente empiezo a chochear (y con esta bonita palabra acabo de tirar por suelo todo resto de buena reputación que pudiese tener).

Como veis el verde está de moda. (Faltabas tú, Helena, ¿donde está tu chaqueta verde? Oye, que si ya no te gusta me la das…)

Y volviendo al tema escalada, decir que algo le ha pasado al camino de les Bruixes (ya sé que es evidente, pero puntualizaré: entre el sector y la miniferrata), que está más patinoso que nunca y donde tres de cada cuatro escaladores pierden el equilibrio con opción a caer de culo.
¿Será por la masificación? No lo sé, pero Esteve me contó que hace un par de semanas estaba el sector lleno hasta la bandera de escaladores que habían llegado en autocar, el cual estaba aparcado al lado de la presa.

Un desliz

“Esto no me puede estar pasando a mi” es lo primero que pensé inmediatamente después de resbalar y caer a la altura de la cuarta o quinta presa, este sábado en IFEMA. Sí, me caí tan precipitadamente que, en cuanto pisé suelo, casi albergaba la falsa esperanza de que me dejasen volver a intentarlo, pensamiento que deseché al oír el cálido aplauso del público que me supo más a compasión que a otra cosa y que me devolvió a la cruda realidad.
Caer por un resbalón es un trago tan amargo que te escuece el alma (intento ponerme en plan trágico, perdonadme), y lo último que te apetece es estar de buenas, sin embargo, quería y debía encajarlo con estilo y deportividad, así que sonreí y saludé mientras intentaba buscar culpables hallando una única acusación: la de mi propia actuación. Y así, con esta estelar intervención, concluí mi recital en la vía de la final de la última prueba de la Copa de España de Escalada de dificultad.

Debo deciros que cuando te pasa algo tan inesperado y definitivo, aparte de la sorpresa y de la cara de tonto que se te queda, te posee una rabia inenarrable la cual te invita a usar la esfera craneal, mal llamada cabeza, para intentar abrir un boquete en la pared.
Ahora ya está digerido y me queda en el recuerdo la buena muestra de comprensión de algunos compañeros, conocidos y, sobre todo, de mis amigas que, con sus historias de caídas por resbalón en competiciones nacionales e internacionales, me aliviaron momentáneamente. Ya sabéis, mal de muchos

Con cariño y respeto

Esteve es, sin lugar a dudas, mi mejor compañero de cordada desde que me inicié en esta actividad vertical, años ha. Entre él y yo siempre ha existido una camaradería y una compenetración que ya la quisieran Oliver y Benji, los hermanos Pimpinela o Millet y Montull, fruto de largas jornadas dándonos cuerda mutuamente. Así es, nos llevamos notablemente bien y nos conocemos lo suficiente como para descubrir sin problemas los instantes en los que el otro se halla en estado de aturdimiento general colgado ante una vía. Son esos momentos en los que sabes que la mayor ayuda es el silencio, porque si hablas en son de auxilio, la confianza -nacida de tan bellas etapas de lactato y magnesio- hará aparición en forma de ofensas, improperios y tacos variados.

Qué bonita estampa: trabajo en grupo, colaboración y dolor de riñones.

Cuando el que escala es ÉL
Hombres, sois muy pesados (Dios mío, qué estoy diciendo…). Me explicaré desde el cariño y el respeto: Caballeros, es una mala estrategia, para aquellos cuyo peso –de ahí lo de pesados, no os mosqueéis todavía- sobrepasa en un 50% el peso de vuestro asegurador, pedir que os pillen no dejando ni un milímetro de cuerda entre vuestro nudo y el mosquetón, ilusos. Tan difícil es entender que cuando caéis, los aseguradores que pesamos menos, salimos disparados hacia el infinito y más allá –dinamizando la caída, mostraos agradecidos- y que, por tanto, vais a caer mucho más de lo deseado. Tan complicado es darse cuenta que intentar gusanear cuando tienes 4 metros de cuerda por encima de tu cabeza –en medio de un desplome de 30º-, con la inestimable ayuda del peso pluma de tu asegurador, es casi siempre, una tarea ardua a la par que cansina. Aprended la lección de una vez y dejad los resoplidos y las quejas para cuando os tengáis que deslomar, como muchas de nosotras, asegurando a algún lozano elemento de serrano cuerpo -desde el cariño y el respeto, he dicho- que doble vuestro propio peso.

Cuando la que escala es ELLA
El mundo es perfecto cuando la mujer escala y no hay nada más que objetar.

…tras dos días pensando en algo negativo que decir respecto a las escaladoras (y es que durante las primeras 47 horas solo se me han ocurrido agravios para con los hombres; tengo material para escribir mínimo 100 posts, pero mejor me callo)…

Vaaaaale, ya lo tengo, pero no os hagáis ilusiones. Lo que ahora voy a explicar no es exclusivo de la sección femenina de la escalada, aunque sí es más habitual hallarlo en ellas que en ellos. Debo decir, antes de nada y en defensa del propio sexo, que cualquier queja que podamos emitir es siempre suscitada por vosotros y, por tanto, apropiada y merecida. El caso es que, hablo desde la experiencia personal –y desde el respeto y el cariño, ya puestos-, las mujeres no soportamos que nos digan cómo hay que realizar los pasos de una vía cuando, tras intentarlo tal y como nos han dictado,

1- La dislexia nos ataca y, como resultado, no sale el paso y caemos.
O bien,
2- El movimiento es morfológicamente imposible y, como resultado, no sale el paso y caemos.

En ambos casos la culpa es SIEMPRE de él por abrir la boca y, encima, por hacerlo tan mal y confundirnos. Entonces, enfadadas irRacionalmente por la mala calidad de la información, decimos cosas muy feas como por ejemplo: “¿Cómo querías que fuese de ese canto a ese otro? ¡Si no llego! Tendría que haber cogido ese bidedo -que para ti es un monodedo, por cierto-”.
Y si la respuesta es al más puro estilo Poncio Pilato: “pues haberlo cogido, a mi qué me explicas”, entonces ya la habéis cagado para lo que queda de vía y la siguiente, al menos. Perdón, me he equivocado, quería decir que ya la habéis cagado para lo que queda de vida y la siguiente, al menos.

Sant Cugat escala: el musical

El manojo de campeonatos y copas de bloque y de escalada de dificultad de Catalunya para el 2009 dio su suspiro final este sábado en Sant Cugat del Vallès donde se celebró la última compe catalana oficial del año. Fue una compe muy larga, demasiado. Aunque obviando este aspecto negativo, todo lo demás me pareció, como poco, muy positivo: Las vías excelentes, el ambiente distendido y los bocadillos ricos.

Foto cortesía de la familia Alsina. Merci, macos!

Mi actuación fue la misma de siempre en las competiciones de dificultad de estos dos últimos años: segunda, tras la inamovible Helena y presionada, cada vez más, por la ascendente Paula. Debería romperles las patas de una vez por todas, pero les tengo ya demasiado cariño. Así que continuaré intentando “my best” y dejaré las agresiones para otro momento en que las bondades de la amistad no me obnubilen (palabra fea donde las haya).
En cuanto a los resultados generales, como habéis podido observar de un tiempo a esta parte, ya no los publico, porque –y aquí podría empezar a escudarme con un tratado sobre el valor de una posición en el podium como falso elevador de la autoestima- no me acuerdo.

La inspiración me juega malas pasadas…

Lo que sí me gustaría explicar, es la acertada idea de Quino, uno de los organizadores, el cual nos pidió que escogiésemos una canción para que sonase mientras escalábamos la vía de la final. Eso fue objeto de las más variopintas discusiones y, además, dejó entrever los gustos musicales de cada uno. Yo personalmente me tiré a los clásicos (que mal ha sonado eso) y escogí Jumping Jack Flash de los Rollings que disfruté hasta la mitad de la vía –sí, escalo lenta- para dejar lugar a un acertado Paint it Black que sonó hasta que lo ví todo negro (¿lo pilláis, lo pilláis?) y me caí. También sonaron temas de The Killers, Rage Against The Machine, Sopa de cabra y otros tantos que tenían un denominador común: la motivación del escalador. ¡Muy buena iniciativa!


Como una cabrita

Releo un post que escribí en Noviembre del 2007 tras el encadene de Esteve en A cravita, un mítico 8a de Las Ventanas, y recuerdo perfectamente las sensaciones e ideas que me venían a la cabeza acerca de esa vía. Hablo con total sinceridad cuando os digo que en ese momento jamás pensé que podría, siquiera, subir de cinta en cinta hasta la reunión de esa vía. No tanto por la dificultad sino por la componente psicológica que, a mi parecer, entraña (lance saltándose una cinta con el consecuente aleje). Hace menos de un mes que decidí armarme de valor y emprender lo que mi miedosa mente se negaba a proponer: probar esa ruta e intentar encadenarla. Me parece fascinante que uno mismo pueda sorprenderse de sus propios actos. Pero en mi caso -y creo que en el de muchos-, no es la primera vez que mis capacidades me desconciertan agradablemente. Así que la experiencia me dice que sí, que debo intentar aquello que quiero aunque ahora me parezca inalcanzable. Debería aprender de una vez que aquello que yo creo imposible se puede convertir en un hecho factible.

Fotos de Oriol realizadas durante el encadene (menos mal que las echó con nuestra cámara…). Merci, bou.

Total, que toda esta parrafada para deciros lo que a estas alturas ya os imagináis: Que he encadenado A cravita. Pero del grupillo que estábamos, no he sido la única en alcanzar un objetivo personal: Andrea, la amiga australiana, ha entrado en el 8a+ encadenando, tras una lucha sin parangón, The Kings of Metal. Esteve, por su parte, se ha pasado el fin de semana intentando una vía que tiene atravesada y, aunque le ha puesto mucho interés, no lo ha logrado; en cambio, se ha paseado por Montserrat (8a/+) y El lado oscuro de la fuerza (8a+). Y el resto de amigos han estado liados con sus proyectos, que ya saldrán si la fuerza, la motivación y la confianza (sobre todo esto último) acompañan.

Como decía Edu de Madriz “Venga que la partes”. Esteve, que hoy cumple años y está que echa chispas.

Desconfiados e incrédulos de nuestras posibilidades, unámonos -unión simbólica, eh? rollo compartir experiencias- y creamos más en nosotros mismos.

Doug & Andrea

Andrea y Doug son dos escaladores australianos de 23 y 27 años respectivamente. Los conocimos este verano en Céüse y, como la mayoría de sus compatriotas con los que hemos tratado, su afabilidad se ganó nuestra simpatía y cariño. Ahora les hemos seguido la pista hasta Rodellar para reencontrarnos. De paso, se nos ocurrió realizarles una entrevista para el blog y el resultado es este: una serie de preguntas y respuestas absolutamente espontáneas, en el sector de Las Ventanas, entre pegue y pegue.

Tenemos fotos, pero toda la responsabilidad recae ahora mismo sobre el fotógrafo (Oriol, fes el favor) que pone mil excusas en vez de pasármelas.

¿Cuándo decidisteis emprender este viaje?

A. cuando acabé la universidad, unos amigos me contaron sobre su viaje a Europa. Entonces decidí trabajar y ahorrar para hacer un viaje largo. De eso hace al menos 2 años.
D. Yo lo decidí al último minuto.

¿Alguna vez habíais hecho un viaje de estas características?

A. Mi viaje más largo hasta entonces había sido de un mes.

¿Dónde planeasteis ir a escalar?

A. Exclusivamente a Europa. Primero tenía pensado hacer un viaje de 6 meses…luego pasaron a ser 12, hehe

¿Cuándo llegasteis?

A. En mayo.
D. Yo llegué en Julio y me uní al viaje de Andrea.
A. Y acabaremos el viaje en mayo.

¿Teníais pensado ya los sectores que visitaríais de antemano?

A. Yo tenía pensado ir a Céüse, Arco, Fontainebleau, Frankenjura, …, pero nunca había estado en Europa.
D. Yo solo había estado una vez en el Chorro.

¿Cuál es, hasta la fecha, vuestra escuela favorita?

A. Rodellar es mi favorita
D. También, Rodellar

¿No preferís Céüse?

A&D. No

Y, por el momento, ¿qué vía es la que os ha gustado más?

D. Gracias Fina (8a)
A. Yo no he hecho aún Gracias Fina… hmmmm, quizás Acravita (8a).

¿Cuál ha sido el mayor problema con el que os habéis encontrado hasta ahora?

D. El idioma es siempre un problema.
A. Lo más difícil fue comprar un coche en Polonia, por el idioma.
D. Por suerte, mi hermano vive en Polonia y nos pudo ayudar; gracias también a sus contactos allí. Nos costó dos semanas.

¿Ya sabéis a dónde vais a ir las próximas semanas y meses?

D. Sí, estaremos aquí hasta que llueva
O nieve (cae magnesio de un escalador que está escalando Philippe cuisinere, justo encima nuestro)
D. Y luego Kalymnos. Pero antes, si llueve, iremos a Terradets. En Kalymnos estaremos hasta finales de noviembre y entonces, al volver, estaremos en España durante el invierno. A. Veremos lo frío que es… Quizás vayamos a Fontainebleau en febrero-marzo.

Qué frío…però buena adherencia, ¿no?

A. Sí, más fricción

¿Tenéis alguna expectativa acerca de mejorar vuestro máximo grado alcanzado?

D. Yo solo quiero escalar buenas vías. Quizás mejorar, pero sobre todo escalar.
A. Igual que él.

¿Cuál era vuestro grado máximo antes de empezar el viaje?

D. 8a
A. Lo mismo para mí. En “casa” hice dos 8a.

Pues ahora podréis hacer un montón de vías duras.

A. O intentarlo.

¿Echáis en falta vuestra familia y amigos?

D. Yo pienso en ellos, aunque igualmente no los veía muy a menudo. Pero será bonito reencontrarnos después de tanto tiempo.
A. Yo aun vivo con mi madre. Nos encontramos hace unas tres semanas, en Suiza, y estuvimos juntas otras dos semanas. La despedida fue triste y ella empezó a llorar.

Pero por suerte hoy en día nos podemos llamar y escribir e-mails.

A. Sí…
D. También usamos el Skype, es barato…

¿Qué piensa vuestra familia acerca de este viaje?

D. hmmm…
A. Mi madre piensa que estoy loca! Mis amigos, en cambio, no.

Hemos conocido muchos australianos que también han emprendido un viaje como el vuestro. ¿Creéis que los australianos tienen un carácter aventurero?

D. Los australianos, cuando venimos a Europa, intentamos estar durante un largo periodo de tiempo. Estamos muy lejos y no es fácil viajar hasta aquí. Para un inglés, por ejemplo, es muy fácil coger un vuelo y venir aquí. Así que la distancia es el motivo principal para estar tanto tiempo de viaje.

(Y a mí que Inglaterra me parecía lejos…)

D. Las mismas distancias que nosotros recorremos por Australia, también las recorremos aquí, con la diferencia de que aquí saltas de un país a otro.
A. hehehe

Australia es un continente (gran reflexión de la geógrafa que llevo dentro)

D. Sí, es grande.

Y lejano (…)

A. En Europa tenéis vuelos baratos a los países vecinos como Italia o Francia y podéis ir para unos pocos días o semanas. Para nosotros, un viaje a Europa de dos semanas no nos sale a cuenta.

Queda patente que sí, que Australia es muy grande.

¿Queréis decir algo más?

D. Me gusta España, más que Francia.

Habéis aprendido a decir ya varias cosas en español…

D. Sí, y he aprendido a no dejar mis zapatillas bajo el coche: me las robaron

Y más cosas…

D. Sí, contar hasta diez.
A. Cuánto cuesta?
D. Venga bicho! chupito…
A. Neula, vine aquí.

(Tras acabar la entrevista, también aprendieron lo que es un “Bou”, o al menos parecieron satisfechos con nuestra explicación. En cuanto Andrea se dispuso a probar The Kings of Metal, Doug soltó un “Vinga Bou” tan auténtico que por un momento pensé en si tendrían ascendientes de Manresa)


¡Disfrutad mucho de este viaje!

Trini la que mata

Dice así una canción que no tiene desperdicio de L’Anna Roig i l’ombre de ton chien: “Em dic Trini Sánchez Mata, pero em diuen Trini, Trini la que mata.” Con este estribillo pegadizo he convivido durante todo el fin de semana. Y menos mal que tenía la canción de marras en la sesera porque solo me ha hecho bien. Llevaba varios días con un solo tema rondando en la cabeza y el hecho de poder escuchar y cantar (o, en mi caso, intentarlo) algo tan gracioso y banal me ha devuelto a mi estado habitual de felicidad: compes, sudokus, vías y demás tonterías. (La rima da fe de que así es).

Disco sorprendente y encantador, me tienen enamorá.

Resulta que la informadora madre me ha pasado unos vídeos “esgarrifosos” que me han hecho indagar en el tema para “esgarrifarme” todavía más. Desde que lo vi, llevo varios días con los pelos como escarpias -lo cual es fastidioso pues no facilita la depilación-, pensamientos reiterados sobre lo mismo -lo cual también es fastidioso pues una se olvida hasta de la depilación- y, lo que es peor, dando la vara a todo aquel que me rodea -cosa que imagino más fastidiosa todavía para mis allegados puesto que la depilación, como habéis podido ver, no pudo ser ejecutada-. Por suerte, las piernas peludas tienen fácil solución, lo otro, no.

Una de las cosas que más me saca de quicio acerca de lo que ahora os enlazaré es la nula difusión de esta información por parte de todos los medios de comunicación “oficiales” y “serios”. Así que voy a aportar mi granito de arena, con este post, contra la desinformación a la que nos tienen sometidos.

Se trata de los archiconocidos acontecimientos del 11-S. Os dejo aquí uno de los muchísimos vídeos que existen al respecto el cual va desmontando toda la versión oficial con argumentos irrefutables basados en evidencias fidedignas y apoyado por la asociación de familiares de víctimas del 11-s. Yo no he sacado conclusiones aun pero es que me asusta hacerlo. Si tenéis un rato, por favor, insisto, miradlo. Y luego, si os parece que también os han tomado el pelo, difundidlo.

Trini, al lado de esos, es un ángel bendito.

Tancar
Enviar E-mail